La respiración tiene una gran relevancia en nuestro mundo
emocional. Y es algo tan básico que apenas le prestamos atención. La
respiración es tan importante que es la que marca nuestra entrada en este mundo
cuando nacemos y también la que apunta nuestra salida de él cuando cesa.
Si estamos atentos a los cambios en nuestra respiración,
nos daremos cuenta inmediatamente de que
la manera de respirar nos informa sobre la existencia de algún cambio mental y
emocional que se está produciendo en ese mismo momento.
Por ejemplo, la ansiedad
genera un patrón respiratorio rápido y superficial que aumenta los niveles de
ácido láctico en sangre, los cuales, a su vez, generan mayor grado de ansiedad...





