El encuentro terapéutico con la
sombra suele comenzar en la madurez, cuando nos damos cuenta de los efectos
limitadores de la represión, cuando ponemos en cuestión los valores que hasta
ese momento habían gobernado nuestra vida, cuando se tambalean las esperanzas que
habíamos depositado en nosotros mismos y en los demás, cuando nos sentimos
abrumados por la envidia, los celos, el impulso sexual y la ambición o cuando
se desmoronan estrepitosamente nuestras convicciones más firmes...
