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lunes, 25 de septiembre de 2017

De la oscuridad a la Luz


Muchas veces, llamamos vidas confortables a vidas de pura resignación. La diferencia entre un preso que está en la cárcel y nosotros es que el preso sabe que detrás de esos muros hay otra realidad mucho más hermosa, mientras que nosotros no lo sabemos. Por eso, los muros de la mente son más sólidos que los muros de piedra, ya que tienen la capacidad de no permitirnos ni siquiera plantearnos que puede existir la posibilidad de otra realidad distinta a la que experimentamos.

Cuando en nuestras vidas sucede algo que no nos gusta o tal vez nos encontramos con alguien que se niega a colaborar con nosotros, empezamos a experimentar un rechazo automático hacia esa persona o situación. Esto parece muy sensato y razonable, y ahí es precisamente donde radica el problema, que las personas elegimos con el corazón y justificamos con la razón, y al final aquello que decidamos sentir encontrará inmediatamente un razonamiento que lo apoyará sin fisuras...

miércoles, 20 de septiembre de 2017

La aceptación


La única forma de reconciliarse con la realidad es a través de la aceptación. Capturados por cualquier emoción, es muy difícil salir de ella si no entendemos la raíz de lo que ha ocurrido.

La aceptación nada tiene que ver con la resignación, pues la resignación lleva a la inacción dolorosa al considerar que no hay nada que uno pueda hacer para darle la vuelta a las cosas. La aceptación logra lo que nunca puede lograr la resignación, ya que, a diferencia de esta, la aceptación impulsa a la acción, a la toma de responsabilidad, a ser uno plenamente consciente de que sí que es capaz de dar una respuesta a lo sucedido...