La única forma de reconciliarse con la realidad es a
través de la aceptación. Capturados por cualquier emoción, es muy difícil salir
de ella si no entendemos la raíz de lo que ha ocurrido.
La aceptación nada tiene que ver con la resignación, pues
la resignación lleva a la inacción dolorosa al considerar que no hay nada que
uno pueda hacer para darle la vuelta a las cosas. La aceptación logra lo que
nunca puede lograr la resignación, ya que, a diferencia de esta, la aceptación impulsa a la acción, a la
toma de responsabilidad, a ser uno plenamente consciente de que sí que es
capaz de dar una respuesta a lo sucedido...
