Existen cinco emociones básicas:
La alegría: asume una función de
recompensa ante situaciones exitosas con el objetivo de poder repetir dichas
acciones ventajosas en el futuro.
El asco (o disgusto): provoca una
reacción de rechazo ante alimentos en mal estado u olores dañinos para el
organismo.
La ira: aumenta el flujo sanguíneo a
las manos para que sea más fácil empuñar un arma o golpear a un enemigo; el
aumento del ritmo cardiaco y la tasa de hormonas, como la adrenalina, generan
la cantidad de energía necesaria para acometer acciones vigorosas...
