Tranquila,
serena, casi sin saber de ti si no fuese por los libros, eres en mí. Sin ver tu
fiel esencia, pues mis ojos no alcanzan a tales enfoques, te siento. Vives, me
haces cada día. Trabajas sin descanso, sin cuestionar nada, sin sufrir, sin
dudar. Eres sabia, pues sin instrucciones, sabes lo que tienes que hacer. Nunca
estudiaste para ello, no lo necesitabas. Simplemente te escuchas, y me
escuchas. Te respetas y me respetas, te amas y me amas de manera incondicional...
