Lo que hace difícil cambiar determinadas pautas de respuesta de comportamiento que no nos gusta es que en realidad no queremos cambiarlos, aunque pensemos que sí.
De hecho, nuestras
acciones automáticas son patrones de respuesta que creamos cuando teníamos
una cierta edad y un determinado nivel de consciencia. Los creamos para evitar
el dolor y poder cubrir nuestras necesidades. Estos patrones de respuesta son
auténticas redes neuronales que involucran al cuerpo. Por eso, cuando se activan dichos patrones, no solo
experimentamos una serie de pensamientos específicos, sino que tenemos una
serie de sentimientos y nuestro cuerpo responde de una manera determinada...
