El desarrollo
del ego espiritual se evita cuando somos conscientes de que los fenómenos son
un don más allá de nuestro propio yo personal. Somos canales del amor, no su
origen. El progreso espiritual es resultado de la gracia y no de nuestros
esfuerzos personales. La gratitud reemplaza al orgullo del logro. El proceso de
la entrega continua más profundamente a medida que dejamos las creencias,
opiniones, apegos…
Nadie pude ser
distinto a como es. El amor aumenta lo positivo de los demás y no sus defectos.
Se centra en la bondad de la vida en todas sus expresiones...
