"La ciencia moderna aún no ha producido un medicamento tranquilizador tan eficaz como lo son unas pocas palabras bondadosas"
Sigmund Freud
El ser humano teme
lo incógnito; sin embargo, lo desconocido siempre aguarda cargado de regalos.
Hace mucho los senderos reales fueron teñidos de sombras, tildados de
prohibidos y peligrosos. Se olvidó que es necesario atravesar la oscuridad para
descubrir la luz. La historia se repetía, confundida, deformada, castrada, de
nuevo.
Le atendió un
médico de familia viejo y despreocupado tanto por el paciente como por el
motivo de traslado. Fue la anamnesis más rápida que he leído nunca en un
enfermo con todo el peso del historial que llevaba arrastrado en pocas semanas.
Había hasta puntos suspensivos que eran el fin de las frases no acabadas por
pereza, concretamente dos, tampoco más. Su misión era llamar al vascular y el
resto le importaba bien poco. Y eso hizo. A pesar de la falta de
profesionalidad, empatía, compasión, ética y demás adjetivos que venían a mi
mente para calificar su forma de proceder; su actitud hasta me podría ser
comprensible...