A veces la
palabra sanación no siempre se relaciona con desaparición de la enfermedad. Una
persona con cáncer puede sanarse del mismo y aún así, morir a consecuencia de
éste. En otras ocasiones, puede que desaparezca la enfermedad física pero siga
el cáncer en su cuerpo. La sanación transciende al cuerpo humano y a lo que
entendemos como curación porque implica un bienestar no sólo físico, como en el
caso de la curación, sino también emocional y social. No se está sano si se
tiene sufrimiento o rencor o si se está frustrado. Es cierto que si persisten
los síntomas físicos, se podría considerar que no está sanado. Esto es así si
los síntomas los tomamos como unos oponentes con los que luchar la guerra que
un día comenzó, casi siempre, de forma inconsciente. Pero si aceptamos, casi
con certeza que esos síntomas disminuirán y los viviremos como un aprendizaje
en el camino que nos ha tocado vivir, llegando incluso a considerarlos como un
regalo...
