Muchas veces nosotros los médicos mantenemos a los
pacientes en un estado de miedo continuo. Sentimos que es nuestra obligación
ser realistas y presentamos estadísticas para basar el pronóstico del paciente
en ellas. Ojalá entendiésemos que muchas veces el paciente no quiere conocer el
peor resultado posible, que esa persona que tenemos delante no se considera
parte de una estadística, porque aunque sean útiles, creo que en el ámbito de
la medicina sólo proporcionan más miedo que alivio. Esa persona que está
enfrente de nuestra consulta es un individuo y puede crear su propia
estadística...
