Otro de los orígenes de la ira surge de los actos no
reconocidos de amor que hemos expresado a los demás. Amor significa las formas
cotidianas de expresar el cariño al otro con pensamientos, gestos, palabras...
puede crearse por años un diálogo interno en nosotros por la falta de aprecio
de la persona que tenemos en frente. Y a su vez, a esta persona le puede
ocurrir lo mismo contigo. Toda esta ira puede ser compensada y prevenida cuando
reconocemos los gestos de los demás hacia nosotros. Por ejemplo, agradecer cada
llamada telefónica que nos hagan porque es un gesto de valentía por su parte y
se le reconoce. Así se pueden transformar las relaciones en instantes...
