"La equivocación es un aprendizaje necesario para seguir creciendo"
Elena Cobos
La verdad necesita
de muchos silencios para poder ser escuchada. El único ruido que existe procede
de nuestra mente, por mucho que parezca que viene de fuera. Aún así no es
nuestra enemiga, sino una fiel compañera que debemos llevarla a nuestro
terreno y no ir ciegos al suyo. “Nosotros”
somos los que la conducimos, no al revés. La mente y el ego siempre te impulsan a hacer, a moverte… Pero, ¿hacer qué?; moverte, ¿hacia
dónde?; ¿por qué y para qué?... ¡Cuánto no insistí yo en que le colocaran a
Nazaret el filtro de vena cava! ¡Cuantas vueltas no dí! ¡A cuánta gente tuve
que implicar para hacer lo que creía que tenía que hacer! Sin pararme para
descubrir si era lo correcto o no. Ahora lo siento algo ajeno. Como si esa
actitud fuese consecuencia de un programa informático (es lo que viene a ser el
sistema de creencias) que se instaló en mi mente probablemente desde el
nacimiento y que se implementó durante la carrera hasta empujarme a un hacer, a
un movimiento, a una creencia que estúpidamente consideré mía sin serlo. Es
similar al comportamiento de un robot, te lanzas inconscientemente a un hacer
lleno de trabajo, fatiga, esfuerzo, “debo de…”, “tengo que…”, obligación,
sacrificio, carga…
