"La fragancia siempre queda en la mano que da la rosa"
Heda Bejar
Cuando cielo y tierra se separan, el hombre muere según las enseñanzas taoístas. Desaparece de este plano. La materia vuelve a la tierra y el espíritu se eleva. Pero no es sinónimo de derrota, pues el alma se va a formar parte del Todo del que vino, y se completa. Allí no necesita fuerzas naturales para ser y existir. Lo es todo y está unida con todo. Allí simplemente es. Existencia pura, es más de lo que fue o somos aquí. Pues el yin y el yang se transforman en el Uno, en el origen de la vida, cerrando el ciclo que con el nacimiento se abrió. Ya no hay complementarios, todo está unido. Ya no hay opuestos, todo es como fue desde el principio...






